
Cómo evitar que el espejo del baño se empañe
Todos hemos pasado por esto: salimos de la ducha caliente, tomamos una toalla y al mirarnos en el espejo, lo vemos completamente empañado. Al final, tenemos que limpiarlo con una toalla, lo cual solo sirve para dejar marcas, o bien esperar diez minutos mientras no podemos ni ver nuestro propio rostro.
La solución consiste en mantener el vidrio más caliente que el vapor presente en la habitación. Utilizamos lámparas infrarrojas de onda corta, ya que son eficaces. En lugar de intentar calentar todo el baño (lo cual es un desperdicio de dinero), estas lámparas dirigen el calor directamente hacia el vidrio.
Elegir la potencia adecuada
No basta con comprar cualquier tipo de calentador. Si tienes un espejo pequeño, 50W a 100W suelen ser suficientes. Pero si se trata de un baño grande, necesitarás una potencia mayor.
El problema es que si la potencia es demasiado baja, el espejo seguirá empañado, aunque los bordes estén claros. Pero si la potencia es demasiado alta, podrías dañar el vidrio o incluso la lámpara, ya que el calor no tendrá dónde ir.
Si tienes un espejo muy grande, no compres una sola lámpara de alta potencia. Eso suele causar puntos de calor excesivos. Es mejor usar varias lámparas de menor potencia, distribuidas de manera uniforme.
Los equilibrios a considerar
Una mayor potencia significa que el espejo se desempañará más rápido. Pero también ejerce más presión sobre el circuito eléctrico. Asegúrate de que tus cables e interruptores puedan soportar esa carga antes de conectar todo.
Un dato importante: las lámparas de onda corta alcanzan su temperatura máxima de inmediato. No hay necesidad de esperar a que se calienten. Pero ese aumento repentino de temperatura puede ser demasiado para vidrios baratos. Si decides usar lámparas de alta potencia, te recomiendo encarecidamente usar vidrio templado, así no tendrás que preocuparte por que se agriete.
Ahorrar dinero en la factura de electricidad
Dejar encendidas las lámparas 24/7 es solo un desperdicio de dinero. La mejor solución es conectarlas a un temporizador o a un sensor de humedad. De esta manera, las lámparas se encienden solo cuando la ducha está en uso. Así, el espejo quedará claro tan pronto como salgas de la ducha, pero no tendrás que pagar por el calor cuando el baño esté vacío.
Un último consejo: deja un pequeño espacio entre las lámparas al instalarlas. Esto evita que el dispositivo se sobrecaliente y permite que todo funcione sin problemas.